Lilia Cisneros Luján | diarioalmomento.com

Honestamente


Según la tradición católica, hoy es día de los inocentes, de modo tal que no quiero contribuir a los engaños.

Honestamente
Enero 03, 2015 01:36 hrs.
Periodismo ›
Lilia Cisneros Luján › diarioalmomento.com

Una colorada (vale más que cien descoloridas)
Según la tradición católica, hoy es día de los inocentes, de modo tal que no quiero contribuir a los engaños, los fingimientos y las malas bromas.
Podría yo compartirte la gratitud que tengo con Dios, por los días con sol, las noches obscuras, los nublados que me hacen llorar; por haberme prestado a mi hija casi 43 años y por habérmela pedido cuando su sufrimiento –físico y emocional- era ya insoportable.
Que tal reconocer el apoyo de quienes se atrevieron a reproducir mis reflexiones desde Barcelona o Argentina hasta Baja California, pasando por Michoacán, Coahuila, Querétaro Veracruz y otros estados de la república mexicana
También puedo intentar que reflexiones acerca de cuantas veces, tuvimos cerca una mano amiga, una sonrisa gentil y expresiones de la maravillosa creación divina como son las estrellas, las flores, el bullicio infantil y las almas generosas.
Tal vez podría invitarte a darle sentido a tu soledad, tus lágrimas y al simple hecho de seguir con vida; quizá te pueda conminar a planear tus acciones del próximo 2015; pero lo único verdadero y sincero es que hoy, no tengo ganas de escribir una reflexión COLORADA acerca de los gobiernos del mundo, ni de las estructuras dominantes y explotadoras del fanatismo. Simple y llanamente tengo algo de flojera y he decidido usar el tiempo habitual para “trabajar en mi artículo” usando mi libertad para darle gracias a Dios por los amigos que me apoyaron cuando parecía que mi llama vital se extinguía, los que adivinaron mi urgencia de apoyo, mi anhelo de cariño y hasta mi necesidad financiera. Gracias doy al cielo porque aún hay humanos capaces de entender lo valioso del techo, el abrigo, el sustento y hasta una llamada telefónica. Gracias doy a Cristo por haber pedido al Padre perdón para todos esos “que no saben lo que hacen” y que me han hecho sufrir. Gracias doy porque tengo fe en que quizá en este nuevo año yo misma pueda perdonar la envidia, el desamor y la perversidad que ingenuamente creo no merecer de parte de esos a quienes solo les he dado.
Este día de los inocentes, en el cual sigue sin funcionar el servidor de la UNAM, decidí libremente no escribir y en cambio pedir a mi creador paciencia, humildad, bonhomía y sobre todo amor aun para con aquellos de quienes la prudencia me aconseja mantenerme alejada, con el oído atento, el corazón alerta y todo mi ser dispuesto a servir al prójimo aunque siempre guiada por la voluntad del que habita en lo alto.
De cualquier forma te comparto algo de lo que nos hacía reír a Yvette y a mi cuando estaba físicamente con nosotros.














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